El próximo Domingo 25 de Noviembre se celebra el día internacional contra la violencia hacia la mujer, y desde luego nos sumamos ese día, y el resto de días del año.
Desde nuestra profunda convicción, sostenemos que cualquier acción de fuerza, abuso y acoso del hombre sobre la mujer no tiene ninguna justificación de manera que estamos totalmente en contra de este indigno e intolerante uso que intenta denigrar, vejar y humillar a la mujer.
Siendo necesario e imprescindible la elaboración y aplicación de las leyes uno de las herramientas de defensa para neutralizar esta lacra en España y en otros países.
Además, consideramos que uno de los pilares para erradicar estos lamentables sucesos es desde la propia educación, a través de la concienciación, sensibilización y valoración de los hechos y situaciones personales asi como del profundo respeto a la mujer.
Quiero agradecer a Victor Amat, siempre dispuesto a la colaboración en cualquier causa, la realización de un relato propio que con su permiso voy a adjuntar a esta introducción
David Sanz
¿NOVELA O HISTORIA?, TU DECIDES
Hace día ambiguo, en el mes de las mil aguas, ni frió ni calor y ambas cosas a la vez,
encapotándose a capricho en el tiempo de mi vuelta a esta tan majestuosa y señorial ciudad de
Madrid; siete son los años que pasaron desde que allá por el año 2002 dejé de pasear sus calles y
aun conociendo ya su grandeza, no deja de sorprenderme debido a la limitada capacidad
espacial de una mente acostumbrada a entornos sociales más reducidos. Tan señorial como fría,
tan majestuosa como distante, más siempre linda y apasionante.
Es hoy un día diferente, es un día que se aleja de la rutina cotidiana en la que me he
visto envuelto en estos últimos años, rutina que en su justa medida otorga la seguridad necesaria
para establecer las pautas imprescindibles a la hora de crear un hogar, cualquier hogar.
Lejos quedan ya esos días seguros ahora que inicio esta nueva etapa de mi vida. Es un
día especial, es un día diferente y mi cuerpo lo siente. Fue entonces cuando percibí una
sensación extraña, una sensación que nunca había percibido antes, la sensación de no estar solo,
al tiempo que unos escalofríos recorrían la superficie de mi piel como previo aviso de que algo
iba a suceder.
Estaba ascendiendo la escalinata que me liberaba de los interminables túneles y
pasadizos del metro, por una de las tres salidas de la estación Núñez de Balboa, la que hace
esquina con el nº 13 de Juan Bravo, hasta el mismo número podía ser tomado como presagio de
lo que aconteció momentos después. Tras ser recibido en bienvenida por el aire fresco del
exterior, me dispuse a satisfacer las ansias, provocadas más por la prohibición y hábito que por
la necesidad, de fumarme el tercer cigarrillo del día. Fue en ese momento cuando sentí sobre mi
mano derecha la tan dulce como escalofriante caricia de una mano que al tomar contacto con la
mía estableció una transmisión unidireccional con la que descargaba millones de sensaciones
que dejaron helado mi corazón. La mano de un niño que no aparentaba tener más de cinco años,
un niño lleno de dudas e incomprensión que se negaba a aceptar la realidad. En un momento que
fue tristemente mágico, tuve la certeza de que éramos invisibles para el resto de la humanidad,
de estar ubicado en una dimensión diferente, intermedia entre lo físico y espiritual. Al prestar mi
atención en el rostro de aquel niño de ojos inyectados en sangre por el llanto desconsolado y de
mirada perdida provocada por el sufrimiento del dolor extremo, creí desvanecer sintiendo como
mías propias las experiencias que le habían provocado sus desdichas. Dos frases acerté a
escuchar antes de perder el conocimiento:
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La luz del sol al entrar por el gran ventanal, me abstrajo de una de las peores pesadillas
que puedo recordar, aliviado al comprobar que todo fue no más que un sueño producto de mi
imaginación, sin embargo lo sentí tan real, aún sentía estremecerse de dolor mi corazón en cada
latido.
En ese momento, Marcos entro en la habitación con cara de satisfacción. Marcos es mi
compañero de piso, nos conocemos desde casi toda la vida, el siempre trabajó en Madrid, su
ciudad natal, como buen amigo que es siempre me facilitó los comienzos de etapa aquí (hay que
tener amigos hasta en el infierno y él además es un gran amigo), es de las personas que siempre
responden cuando les llamo.
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horas durmiendo desde que te recogí en Diego de León, donde habíamos quedado.
Decías frases incongruentes, sin sentido, parecía que hubieses perdido el juicio. Nada
más subir al coche te quedaste dormido y hasta ahora, ¿Qué te pasó?
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Marcos: Déjalo, vamos a desayunar, tienes que estar hambriento, ya preparé el
desayuno además de comprar porras, las autenticas, las madrileñas, allá por el sur no las
tenéis. Sabes, hoy en el periódico viene de nuevo como portada la violencia de género,
un hombre mató a su mujer y a su hijo de 5 años, después se suicido tirándose por el
balcón de su casa, siempre igual, ¿No se podía haber tirado antes de decidir matar a su
familia? Maldito cobarde. Lo curioso es que paso ayer en Juan Bravo, cerca de donde
quedamos nosotros y casi a la misma hora…………..
Triste, ¿Verdad? Tanto como real. Este relato, bien puede ser el inicio de una novela o,
eliminando la parte de ficción, la historia real de cualquiera de los miles de niños que sufren
directa o indirectamente la violencia de estos animales. Somos libres para actuar, pero nuestra
obligación es denunciar estos hechos, es posible que haciéndolo podamos evitar algunos de
ellos.
DENUNCIAR NO ES DE CHIVATOS, DENUNCIAR ES DE JUSTICIA.
NO A LA VIOLENCIA DE GENERO.
L´histoire est un roman qui a été, le roman est une histoire qui aurait pu
ệtre.
La historia es una novela que ha sido, la novela, una historia que hubiese podido ser.
E. y J. Goncourt.
Víctor Amat